
Hay noches que me quedan debiendo reparación, anoche justamente dormí tarde de mucha teletontera admitiendo sus excesos sonoro-luminicos y contenidos que se disuelven en la boca...queda así un algo pendiente circulando dentro y fuera del cuerpo, saturando estos receptores humanos programados para cerrar funciones y unirse al plano oscuro, silencioso y reparador del sueño.
Qué impide soltar control y cabeza?, qué reemplazar una generosa y amable lectura?, por donde es que dejamos entrometerse la doctrina tecnológica hasta el dormitorio..., y negar así el amasado orgánico del dormir en paz?
Recomiendo un velador prodigioso de libros para soñar, revistas para pasear y aromas para dejar leudar el pan de cada día.


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